Se puede intentar orientar al gato hacia lugares y objetos reservados a los arañazos, Existen rascadores de cartón, de pita o de moqueta, cada uno apreciado en distinto grado según los gatos. El rascador debe colocarse en lugares visibles desde la entrada de la habitación o en lugares de paso, ya que el gato araña no solamente para «hacerse las uñas» sino también para marcar su territorio y advertir a sus congéneres de sus fronteras.
Es mejor colocar un rascador en posición vertical y fijarlo bien a la pared; si se mueve, el gato le tendrá miedo. Se puede facilitar su uso fijando encima del rascador un clavo del que se colgará un ratón artificial sujeto de un cordel; el gato podrá descubrir el rascador mientras intenta atraparlo.