Cuando educamos a una mascota, sobre todo a los perros, lo que más utilizamos son las órdenes de voz. Pero puede darse el caso de que nuestra mascota sea sorda, bien por nacimiento o por alguna enfermedad o accidente. ¿Cómo debemos actuar en ese caso? Aunque te parezca complicado, la verdad es que se puede llegar a educar sin problemas. Tan sólo tienes que ser más constante y prestar un poco más de atención hasta que tu perro obedezca.
Cuando nos dirijamos a él, para darle órdenes, reprenderlo o simplemente, premiarlo, tenemos que estar de frente y asegurarnos de que nos presta atención. Para ello tiene que ver correctamente todos nuestros gestos. Sin embargo, no te acerques a él de golpe porque podría asustarse. Cuando lo acaricies, hazlo despacio, para que te vea antes de que lo toques, así notará el contacto y lo asociará contigo.
A la hora de darle órdenes es igual que con un perro que oye, solo que en lugar de hablar, tienes que hacer gestos claros. Por ejemplo, para sentarse puedes extender tu mano y bajarla. Pero ten en cuenta que siempre tiene que ser el mismo y que, además, sea claro. Porque si no lo haces bien no lo entenderá.
Será algo así como un lenguaje para sordos, pero especial para tu mascota. Si tienes paciencia y lo haces bien, podrás comunicarte con tu perro y que obedezca tus órdenes. Seguro que con cariño y tesón logras que esté tan educado como cualquier perro.