En vacaciones es indispensable coger el coche, a no ser que vivas en un sitio con playa y no vayas a viajar, o prefieras quedarte en casa en lugar de irte de veraneo por ahí. Pero la mayoría, tarde o temprano, decidimos hacer una escapada. Lo malo viene cuando tienes que llevarte a tu mascota y ésta se marea. Puede llegar a ser una auténtica odisea, porque además de tardar al tener que parar más veces, lo pasas mal al ver que no se encuentra bien.
Si es tu caso, lo mejor es que lo vayas acostumbrando paulatinamente al coche para que se familiarice con él. De esta forma no supondrá un trauma para tu mascota. De hecho muchos animales vomitan y se marean sólo por el estrés que le causa esta situación. Así que antes de hacer un viaje, dedícate varios días a que se sienta en el coche como en casa. Mete alguno de sus juguetes y premialo cuando esté dentro.
El primer viaje que des con él tiene que ser corto y, a ser posible, que tenga un destino encantador para él. Llévalo, por ejemplo, a un parque o a un sitio donde podáis jugar. Así asociará el coche a un momento divertido y estará deseando subir.
Una vez que ya esté acostumbrado, tienes que tomar precauciones para el viaje largo. Lo primero es tener claras las medidas de seguridad. Llévalo en la parte del maletero, con un arnés o cinturón especial, o bien, separado de la parte del conductor con una rejilla. Así evitarás que entorpezca la conducción.
Si no quieres que vomite, lo mejor es no darle de comer dos horas antes de salir de viaje. Además, lo recomendable sería parar cada tres cuartos de hora o menos, aunque sabemos que es complicado, porque si no el viaje sería eterno. Así que si tu mascota sigue mareándose, lo mejor es que el veterinario te recete algunas pastillas antimareo especiales para mascotas. ¡Nunca les des las que tú tomas!