Te hemos contado ya sobre razas de perros que se han originado alrededor del mundo, algunas más antiguas que otras y todas bellas e interesantes. Porque realmente perro feo o falto de atractivo no lo hay, todos sirven unos más que otros, a amigo del hombre y compañía. La raza que contamos hoy es el perro Bullmastiff.
Esta raza se considera una de las antiguas entre las razas de perros, pues remonta su origen a 300 años. La misma se originó con el cruce entre el Mastín, perro de pelea en las arenas de la antigua Roma y el buldog británico, otra raza dedicada a la lucha, solo que en este caso con toros lo que siempre fue una práctica ilegal.
Lógicamente los criadores buscaban al unir a dos razas de perros de pelea, un perro resistente al dolor, decididido, voluntarioso y buen peleador. En sus primeros tiempos quizá la raza de los Bullmastín o Bullmastiff fueron así, fieros y de temor, pero con el tiempo pasaron a ser animales domésticos dedicados a compañía como mascota y se convirtieron en agradables compañeros.
Hoy existen muchos bellos ejemplares de perros bullmastín como mascotas, gracias a su temperamento dócil y amigable, que los hace juguetones, sin embargo debido a su constitución es un perro que necesita ser controlado por alguien fuerte y no un niño. Entre sus características físicas, está que mide 63,5 y 68,5 cm a la cruz con un peso entre 49,5 y 59,5 kg. La hembra adulta, cumplidos los dieciocho meses, suele pesar de 41 a 49,5 kg y mide entre 61 y 66 cm.
Es como hemos dicho un guardián fiel, un perro de poco ladrar, que disfruta de la compañía de humanos y otros animales domésticos, igual lo pueden tener en casa urbana que en rural. Hay que acicalarlo una vez por semana y sacarlo de paseo diariamente. Se le debe tratar con cariño y fomentar su naturaleza sociable y calma evitando su vieja tradición de perro feroz.
Imagen: Perro Bullmastín