Es curioso observar cómo el color blanco fue dominante en los primeros años de historia de la raza, tiempos en los que el concepto de la funcionalidad primaba por encima de otros factores, llegándose incluso a permitir que el color blanco ocupara la mayor parte del manto del perro con la intención de no descartar de la cría ejemplares que pudieran aportar otra serie de características interesantes. Poco tiempo después (años 1925 y 1926), el club realizó una revisión del estándar y comenzó a intentar su eliminación a través de una intensa selección, meta que aún los criadores de Bóxer no han conseguido, ya que actualmente todavía siguen naciendo cachorros blancos.
El estándar actual marca que el pelo del Bóxer ha de ser corto, brillante y pegado al cuerpo. Actualmente se admiten los colores leonado (tanto amarillo claro como rojo oscuro) y atigrado. El blanco puede reducirse a una pequeña mancha en el pecho, o bien, caer sobre el cuello y extenderse de la nuca al hocico.