Cachorros: Seis claves para controlar a los traviesos (I)

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1-Comprensión del problema

Muchos de nosotros parece que tenemos muy claro que nuestro perro tiene eso o aquello, nuestro diagnóstico está ya hecho, decimos: él es el dominante y nos muerde si le impedimos que se salga con la suya. Lo hemos visto claro, y queremos corregir ese comportamiento concreto.

Quizás esas ganas de controlar y morder cuando realmente no controla no tengan nada que ver con ser un perro dominante. El diagnóstico de un problema de comportamiento tiene que estar definido por un profesional y confirmado al poco tiempo de la aplicación del tratamiento. El tratamiento aplicado a un mal diagnóstico puede llegar a perjudicar toda

la vida del animal.

2-Prevención

Antes de acudir a visitar a un especialista hay que conseguir no ser mordidos otra vez, así que:

– Evitaremos todas las circunstancias parecidas que desencadenen los mordiscos.

Evitar la confrontación: ¡Mano contra boca, gana boca!

– Fijarse en la postura del animal, tenemos que aprender a distinguir cuándo está relajado de cuándo está tenso, para poder explicar al profesional con más detalle todo lo ocurrido.

– Ya que no podemos cambiar aún su comportamiento, utilizar todas las medidas de restricción posibles: cerrar puertas, limitar espacios, etc..

3-Educación del propietario

Nuestro comportamiento una vez hemos comprendido el problema cambia, y por lo tanto el animal ya no puede actuar de la misma manera que lo hacía, porque nosotros:

– Ya tenemos más información sobre él,

– Ya poseemos más control sobre él,

– Ya no tenemos que discutir, enfadarnos o enfrentarnos a él.

A partir de ese momento debemos ser cautos en cómo utilizamos lo que sabemos para educarlo bien. Por ejemplo, no se trata de «dominar» o ganar el conflicto para que el perro nos vea como el macho alfa de la manada».

Bajo ningún concepto nos pondremos en situación de riesgo para intentar que progrese hacia mejor el comportamiento de nuestro perro.

Hay que observar si el perro es capaz de estar preparado para obedecer, aprenderemos a calmarlo, relajarlo y entonces ganaremos el conflicto. Si no nos es posible, entonces es cuando utilizaremos la medicación que nos indique el veterinario especialista.