Los problemas habituales con perros dominantes e intratables durante el cepillado o manejo físico cercano suelen ser los siguientes:
No se están quietos durante el proceso.
Medio permiten el aseo por la parte delantera de su anatomía, pero van aumentando su «irritabilidad» a medida que se acerca el cepillo a su trasera (cola, patas traseras, e interior de éstas).
Mordisquean más o menos fuerte el cepillo, peine, la mano o la bayeta de aseo.
Soluciones:
Usar una mesa alta (unos 60 centímetros), limitando así su «defensa».
Usar golosinas (antes, durante y sobre todo como premio final).
Usar desde la mesa de cepillado los ejercicios de obediencia básica (pie, sienta, quieto, etc.), facilitando y controlando el proceso de cepillado.
Usar un material suave y adecuado, evitando la rasqueta típica de finos alambres contra la que se «defienden».