El gato es un animal limpio que de pronto puede ensuciar el piso si se le lleva una arena que no le conviene. Se dice a menudo que el gato se vuelve sucio por venganza pero en la mayoría de los casos es porque nos hemos equivocado de marca de arena o porque no limpiamos la cama tan a menudo como antes. Por ello, hay que cumplir ciertas reglas:
Se necesitan tantas camas como gatos más una (al menos al principio).
La cama debe ser lo bastante grande para que el gato pueda volverse y rascar. Los gatos prefieren las camas sin tapa (en estado natural escogen un lugar al descubierto desde donde pueden vigilarlo todo al mismo tiempo). Algunos gatos no se agachan para orinar; en ese caso debe escogerse una cama con bordes altos, de 25 cm de altura como mínimo, y a ser posible transparentes (los recipientes para armarios resultan camas excelentes). Atención, no será adecuada para un gatito joven o un gato viejo aquejado de artrosis. La cama debe colocarse en una habitación tranquila (evite los lugares de paso como los pasillos). El gato no debe ser molestado por los niños o los perros de la casa.
Escoja una arena lo más fina posible, que recuerde la consistencia de la tierra. A muchos gatos no les gusta la arena demasiado gruesa o que les pinche en las almohadillas.
Evite la arena perfumada o los polvos desodorantes, poco apreciados por los gatos. La arena aglomerante es práctica: forma bolas con la orina muy fáciles de retirar. Sin embargo, hay que poner al menos 5 cm de arena para evitar que se pegue al fondo de la cama. Retire los excrementos y las aglomeraciones todos los días.
Lave la cama y cambie completamente la arena al menos una vez por semana. El gato escogerá rápidamente un lugar distinto si su cama se encuentra sucia. Algunos gatos necesitan dos camas, porque orinan en una cama y defecan en otra.
Por último, existen camas eléctricas, con un rastrillo que retira los aglomerados de arena y los excrementos y los echa en un compartimento especial cinco minutos después del paso del gato por la cama. Los gatos se acostumbran a ellas rápidamente. Sin embargo, no resultan convenientes para los que orinan de pie o los que tienen diarreas frecuentes.