Hay ocasiones en las que tenemos con nosotros un pájaro, macho o hembra, y, con el afán de tener pájaros en casa e incluso de dedicarnos a la cría de pájaros, compramos una pareja para nuestro pájaro.
El momento más feliz es cuando cogemos esa nueva pareja y la metemos en la jaula con el otro pájaro. Sin embargo, ese momento puede verse enturbiado si uno de ellos empieza a picar, morder o perserguir al otro hasta el punto de temer por su vida.
¿Qué hacemos entonces? Bueno, experta en ello no soy así que os diré lo que siempre me dicen a mí cuando quiero hacerlo (y tengo en cuenta que ahora mismo no me está funcionando con las parejas que tengo): Deja por lo menos una semana a los dos pájaros separados en jaulas pero que se vean y se llamen entre sí. A continuación, después de esa semana junta las jaulas para que puedan tocarse entre los barrotes. Si todo va bien el siguiente paso es meter a uno en la jaula del otro. Aquí entra en juego el tema de la personalidad. Si uno es más territorial que otro,será el territorial quien vaya a otra jaula que no es la suya para que así sepa que no es su territorio.
Si una vez hecho eso se pelean habrá que separarlos pero todos los días hay que juntarlos unas horas para que se vayan acostumbrando. No es un proceso rápido así que tardarás un tiempo (al menos hablamos de un par de meses).