La comida no es solamente fuente de nutrientes. En el caso específico del perro también es un momento para establecer o fortalecer los lazos emocionales que existen entre perro y dueño o para marcar la dominancia del humano sobre el perro. En este sentido la comida se considera la herramienta de adiestramiento más importante. Conocer las bases del comportamiento ingestivo del perro puede ayudarnos a no cometer errores y a mantener la que podríamos definir una correcta higiene del comportamiento alimentario.
Aunque el perro haya perdido en su evolución muchos rasgos de su vida salvaje, es verdad que en sus genes todavía está escrito un lenguaje ancestral con el cual se relaciona con el mundo. Es el caso de la dominancia y sumisión. En los ancestros lobos existe una jerarquía que, en ej caso de la comida, hace que el animal dominante coma antes que los demás. Un error, según algunos autores, sería hacer comer al perro antes de la familia, pensando que así no pedirá comida a la mesa. Esta práctica podría fomentar en el perro la aparición de comportamientos dominantes.
Si se poseen dos perros o un perro y un gato, lo mejor es que coman en espacios diferentes. Dos perros comerán más y con más voracidad por mecanismos competitivos que se instauran entre ellos. De hecho cuando el perro cazaba en grupo, los que eran capaces de comer más rápidamente se llevaban la mayor parte de la presa. En caso de poseer un gato el problema podría ser que el perro encuentre más apetecible su comida. Esto se explica considerando que la comida para gato contiene un contenido mayor en proteínas y el perro la encontrará más apetecible.