Consejos para comprarle una casita a tu perro

0
58

casa perro

Cuando tenemos un pequeño perro en casa, e incluso cuando se hace un poco mayor también, una de nuestras primeras preocupaciones, es donde va a dormir si es que lo hace afuera, para que no le agarre la lluvia, el frío, y demás elementos que pueden llegar a dañar su salud. La respuesta a ello casi siempre es una de las clásicas casitas, así que por qué no considerar estos consejos a la hora de adquirirlas.

Lo primero que debes analizar, entonces, es el tamaño de la casa de tu perro, teniendo en cuenta que la misma deberá ser tan grande como para que la mascota pueda pararse, darse vuelta y acostarse cómodamente, aunque a su vez tendrá que tener las dimensiones pequeñas, como para poder calentarla con su propio cuerpo, todo ello en relación al tamaño “final” del perro.

Una regla que te permite considerar bien las medidas de la casita, al respecto, tiene que ver con que la altura de la puerta debe ser tres cuartos de lo que mide tu perro del hombro al suelo, de esa forma no habrá problemas ya que los perros por instinto se agachan para entrar, y luego, el ancho y el alto deberán pensarse cerca de un 25% más grande de lo que mide tu perro, para que apenas tenga margen de movimiento, pero pueda estirarse completamente si así lo quiere.

Los materiales son otras de las cuestiones centrales a la hora de comprar una casita para el perro, y al respecto debes pensar que la ubicación geográfica del lugar que habitas es fundamental, para conocer la potencia de los vientos, la fuerza del calor, la destemplanza de los fríos, y demás, así que cada situación particular cuenta con su materiales recomendado, aunque personalmente nunca aconsejamos las de plástico, porque se deterioran muy rápido.

Finalmente, algo que deberás hacer siempre que ya hayas elegido la casa que vas a llevarle a tu mascota, es revisar que no tenga agujeros ni goteras y que el techo tenga declive apropiado para que el agua caiga y no se almacene allí. Una vez en casa, conviene que le pongas alguna manta o juguete a la que esté acostumbrado, para que entienda que le pertenece.