Las almohadillas de las mascotas, como los gatos y los perros, son zonas del cuerpo con las que tienes que tener especial cuidado. Son sus zapatos naturales y si tienen heridas ahí puede tarden más en curarse, al estar siempre en contacto con el suelo.
Aunque parecen gruesas y resistentes, si andan durante mucho tiempo, las almohadillas pueden desgastarse. Por eso, si tu mascota – sobre todo los perros, que son los que más salen por el campo o dan largos paseos. Las almohadillas deben estar duras pero a la vez elásticas. Que estén ásperas no significa que estén resecas ni agrietadas, así que si notas algún síntoma, deberías llevarlo al veterinario. Hay pomadas o sprays adecuados para hidratar estas partes del cuerpo y, además, curar las pequeñas heriditas que pueda tener.
Para evitar que tu mascota sufra daños, tienes que acostumbrarlo y hacer que sus almohadillas estén preparadas. Eso se consigue acostumbrándolo a andar poco a poco. Un perro que siempre está tumbado en el sofá y que de pronto da un paseo largo por el campo puede volver con más heridas que un perro que salga a caminar todos los días. Porque las almohadillas estarán duras (como cuando tocas la guitarra y se te hacen callo en los dedos).
Por eso, lo mejor es que cada vez que lo saques lo hagas con moderación y, progresivamente, aumentes los paseos. Si vas al campo o la playa con tu mascota, deberías revisar sus patas cuando vuelvas a casa. Podría tener alguna piedrecita clavada o algo que pueda abrirle una herida. Si hay sangre, lo mejor es que lo lleves al veterinario para que lo examine y le haga análisis para ver si se ha contagiado con alguna enfermedad.
Si no hay heridas graves, con una solución yodada puedes curar las grietas que tenga hasta que se cierren por completo. ¡Ten mucho cuidado con esta zona!