En muchas ocasiones nuestras mascotas pueden llegar a demostrar algunos comportamientos extraños que se repiten frecuentemente sin posibilidad de comprender, en un principio, la motivación que conlleva a este tipo de conductas que podríamos tildar de “sintomáticas”.
Claro que para poder comprender su especificidad tendremos que comenzar a pensar en que tal vez este tipo de comportamientos cíclicos responden a un alto grado de ansiedad que padece el animal, energía que no sabe descargar de otro modo que, por ejemplo, mordiéndose frenéticamente su cola.
Sin embargo, para descartar otras complicaciones y poder dar en la tecla respecto del tratamiento especial para estos casos, será preciso averiguar las características de un perro que se encuentra bajo un periodo de extrema ansiedad, en el que lejos de poder adaptarse a las situaciones, denota cierto estrés.
En primer lugar, cabe destacar que generalmente este tipo de conductas comienza a partir de frecuentes inestabilidades emocionales desarrolladas ante la frustración que generan los cambios repetitivos en el entorno circundante, lo cual luego se transforma y toma la forma de la ansiedad.
Es el caso de perros que han vivido durante considerable tiempo una rutina determinada, por ejemplo perros callejeros que cuentan con amplias posibilidades de corretear y pasear, y de repente, dicha cotidianeidad se ve modificada introduciendo al animal a un entorno pequeño o poco estimulante.
Si usted observa alguno de los siguientes signos en su perro, de manera frecuente, no dude en consultar a su veterinario:
- Ladrido excesivo
- Autolamido
- Conducta destructiva
- Excavado de pozos
- Realizar sus necesidades básicas en lugares inadecuados
- Hiperactividad
- Lamido de objetos
- Presentación de estereotipias (conductas repetitivas)
Para lograr evitar este tipo de conductas se recomienda ofrecerle al perro espacios de distensión, tal como ocurre con el humano, ya sea paseándolo, cepillándolo o simplemente jugando con él, para desestresarlo.