Cuando decides tener un perro sabes que vas a tener que educarlo, para hacer sus necesidades, para que no muerda todo lo que pille y para comportarse.
Sin embargo, cuando la familia la componen varios miembros, y algunos son niños, la educación es algo más difícil porque cada persona lo trata de una manera y deja que el perro haga cosas diferentes (sobre todo los niños que juegan con él sin pensar en las consecuencias que puede tener el comportamiento).
¿Qué hacer en esos casos? Lo mejor es plantear una educación conjunta. No se trata de que cada uno lo eduque a su manera sino de educarlo todos de la misma forma sin permitirle nada que no queramos (por ejemplo pedir comida cuando estamos comiendo).
Esto es difícil con los niños pero hay que entender que es un animal y que ha de aprender su posición. No se puede permitir humanizar a un perro sino que hay que educarlo lo mejor posible como mascota.