Los gatos al igual que las personas pueden sufrir situaciones de auténtico estrés y sufrir por ello. Si tienes un gato como mascota y has observado que de un tiempo atrás, está más triste de lo normal o se esconde debajo de los muebles, es posible que padezca estrés. A continuación te voy a enumerar una serie de causas por las que tu gato puede padecer el estrés y las soluciones para mejorar su estado.
Llegada de un nuevo animal al hogar
Una de las causas por las que tu gato puede vivir una situación de estrés, es la llegada al hogar de un nuevo animal. Si no está acostumbrado a la convivencia con otros seres ya sean perros o gatos, puede provocar que tu gato se vuelva más arisco o agresivo contigo. Para evitar esta situación, tendrás que tener paciencia y enseñar a tu gato a relacionarse poco a poco con la nueva mascota.

Miedo a los castigos
Aunque no lo creas, los gatos pueden ser educados y adiestrados como lo son los perros. Sin embargo a la hora de realizar esta educación, el castigo hacia a la mascota debe evitarse lo más posible. En el caso de los gatos, los castigos sólo provocan que el gato se revele mucho más y salgan corriendo. Además de esto, pueden provocar también un auténtico estado de estrés que perjudique seriamente al gato.
Cambio de hogar
Los gatos son animales bastantes sensibles a cualquier cambio en su entorno habitual. En el caso de que decidas mudarte de casa, debes seguir unas serie de pautas para evitar que tu gato se estrese demasiado. Cuando llegues a la nueva casa, métele en una habitación para que se tranquilice. Pasado unos días, ve enseñándole poco a poco la casa para que se vaya familiarizando.