El Leonberger es uno de los melosos más atractivos por su corpulencia y hermoso manto. Raza de gran tamaño, que supera los 75 cm. a la cruz, está provisto de un pelo abundante y espeso que le da un aspecto elegante y hermosas proporciones. Sus orígenes son muy recientes, pues la ; raza se forma a mitad del siglo XIX, por selección llevada a cabo por un aficionado de la pequeña ciudad de Leonberg, en Württemberg, de la cual la raza tomó el nombre.
Seguramente corre por sus venas sangre de terranovas y San Bernardo. El creador fue Heinrich Essig, concejal del ayuntamiento de Leonberg y exitoso comerciante de ganado, que abrió una tienda de perros en la que llegó a vender en sus mejores años hasta 300 ejemplares. Essig debió ser un verdadero genio del marketing, porque viendo lo rentable de la venta de perros se propuso crear un raza que solamente él controlase, lo que le llevó a anunciar en 1846 el nacimiento del Leomberger. Se tienen serias dudas de que siguiese unos patrones racionales de selección genética, lo que sí es notorio es que sacó adelante su proyecto racial contra la opinión de los criadores de Terranova, San Bernardo, jueces caninos y el semanario cinológico Der Hund.
La habilidad comercial de Essig se hace patente al lograr que toda la nobleza centroeuropea y la clase política alemana se interese por tener uno de sus perros. Otto von Bismarck, estadista considerado el fundador del Estado alemán moderno sentía predilección por esta raza, teniendo varios ejemplares de la misma.
Lo mismo hizo Wagner y la emperatriz Sissi de Austria, que se hacía acompañar por un grupo de Leomberger en sus largos paseos románticos. También compraron Leomberger a Essig el rey Umberto de Italia, el emperador francés Napoleón III, el zar de Ruisa y Garibaldi, el unificador de Italia. Essig murió en 1889 sin haber redactado un estándar de la raza, que siguió cosechando triunfos y en 1895 se fundó el «Internationaler Klub für Leonbergerhunde».
La raza fue reconocida por la FCI en 1949. Durante décadas se celebró en la ciudad de Leonberg un mercadillo anual donde acudían campesinos de la zona a vender sus cachorros de la raza. Por su majestuosidad y aspecto leonino se ha comparado a este felino. Fue un buen perro de tiro en los carritos de los lecheros alemanes durante décadas.