El perro que no juega

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La ausencia de juegos y el aislamiento social del cachorro le provoca importantes trastornos psicológicos. Un cachorro criado solo, sin permitirle jugar con personas y otros perros, en un medio caracterizado por una monotonía absoluta, sin ningún estímulo ambiental, desarrollará conductas neuróticas y su capacidad de aprendizaje se verá notablemente retrasada. La vida del cachorro nunca puede ser una existencia sin estímulos, pues su aprendizaje se estimula a través de la conducta exploratoria y el juego, la exploración y variedad de experiencias son esenciales para un completo desarrollo de la inteligencia.

No pienses que por dejar a su alcance juguetes adecuados, como pelotas, ruedas de goma, mordedores, el cachorro se va a entretener sólito. Los perros son básicamente perezosos, y sin un elemento externo que los dinamice e incite a la actividad pasan gran parte del día dormitando. De aquí la necesidad de incrementar los momentos y objetos de juego y permitir que interactúen con nosotros, con otros perros y con objetos. Así, si cotidianamente realizamos juegos gratificantes para ambos, obtendremos un doble beneficio, ya que los dos disfrutaremos de una agradable diversión.