El Westie es una raza muy dura y rústica, y no suelen tener problemas de salud. Quizás haya que vigilarles un poco las raciones de comida, pues son bastante tragones y propensos a engordar si, además, no realizan el suficiente ejercicio diario. Pero los cuidados de su pelo sí son esenciales y debemos saber que necesita unos cuidados y un mantenimiento específicos de peluquería. El Westie tiene dos capas de pelo, una inferior lanosa, subpelo, y otra capa exterior de pelo duro, manto que le ofrecía la protección para combatir el clima de las Hihglands.
Un Westie necesita de un mínimo de atención por parte de su dueño, pero también por parte de un peluquero profesional, ya que al propietario le va a corresponder las labores de mantenimiento y cuidados básicos. Desde cachorro es conveniente acostumbrarles al cepillado, al baño y al ruido del secador, realizarles una buena peluquería y ser constantes en ella, pues hay que mantener su pelo duro.
A muchos Westies de compañía se les pierde esta característica tan importante al pasarles la máquina de rasurar, provocando además que con el tiempo le salgan esos típicos «caracolillos» en el manto, que el pelo crezca más rápido y el corte le dure mucho menos y, por tanto, la visita al peluquero sea más a menudo. La mejor técnica para mantener su pelo en óptimas condiciones es el Stripping, basada en mantener las dos capas a base de cortar el pelo duro con la ayuda de una cuchilla.