Si hay una raza de gatos que tiene tantos fans como enemigos, ese es el gato esfinge. Esta raza tiene la particularidad de que no tiene pelo en su cuerpo. Por ello, muchos lo alaban como un animal hermoso y otros lo critican por feo. A pesar de su exterior, su comportamiento es ejemplar, ya que es una de las razas más afectuosas y sociables.
El aspecto externo de este gato es fruto de una mutación genética que se descubrió por primera vez en Canadá en 1964. Además, es un gato muy codiciado porque su crianza está poco extendida en Europa y Estados Unidos: todavía no se ha consolidado tanto entre la población como para tener ejemplares suficientes de líneas puras. Por ello es muy difícil y sobre todo, caro, adquirir uno de estos gatos.
Este gato tiene un cuerpo alargado y robusto, con unas patas largas y musculosas. El pecho es amplio y su cola muy larga y fina. Una de sus características es la cabeza, triangular y con pómulos salientes, coronada por unas enormes orejas.
Su característica principal es la ausencia de pelo, o mejor dicho, con un vello tan fino, corto y parejo que es apenas imperceptible a la vista e incluso al tacto. A pesar de este pelaje, tienen distintos colores, desde los claros hasta zonas oscuras que imitan el pelaje del gato siamés. Sin embargo, debido a su tipo de pelo, los colores se ven más claros.
La alimentación de estos gatos es muy importante, ya que son sensibles al frio y necesitan grandes cantidades de energía para mantener el calor. Por ello, su comida debe ser rica en grasas y proteínas. Los fabricantes de comida para gatos tienen, incluso, alimentos especiales para este tipo de gatos, de forma que obtengan los nutrientes necesarios.