En Cantabria vive Güela, una hembra de oso pardo que ostenta el título de ser la más vieja de España. Tiene en torno a 25 años y sus últimos años de vida han estado llenos de polémica: en verano estuvo a punto de morir de vieja, pero se decidió rescatarla y, tras recuperarla en cautividad, devolverla al monte para que muriese en libertad. Sin embargo, acaba de ser capturada de nuevo e internada en un geriátrico para osos en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno.
Los expertos tomaron la primera decisión para dar a Güela una muerte digna y en libertad y pensaban que, tras su vuelta al medio natural, moriría pronto. Sin embargo, comenzó a vagar por Cantabria y Palencia y no encontraba ningún sitio en el que hibernar.
Güela cuenta con un collar GPS en el cuello que determina su posición exacta. Gracias a este aparato, los expertos vieron que tenía un comportamiento extraño, a la defensiva, ante la proximidad de los hombres. Esto se debe al trauma que supuso para la osa su captura e internamiento temporal. Con este comportamiento, los expertos decidieron volver a capturarla, ya que podría atacar a los habitantes de la zona.
Y es que este trauma es común en muchos animales que viven en libertad, son capturados para su estudio o curación y, después, vuelven al medio natural. El contacto con los humanos puede ser perjudicial para las especies que no están domesticadas, haciendo estragos en su comportamiento con otros de su especie o con el entorno.
Por esto, después de los intentos de dar una muerte digna al animal, al final morirá recluida en un geriátrico para animales, un triste final para la osa más anciana de España.
Fuente: La crónica verde