Esta es una de esas historias inverosímiles con las que la naturaleza nos sorprende. El protagonista es un pequeño hamster que logró salir de su tumba después de haber sido enterrado. Este pequeño Houdini se llama Rhino y fue enterrado después de que el padre de la familia que lo acogió lo hubiese encontrado aparentemente muerto.
Dave, que así se llamaba el dueño, decidió enterrarlo en el jardín. Hasta ahí todo normal, triste, pero normal. La sorpresa fue cuando su vecina lo llamó diciéndole que se les había escapado el hamster pero que estuviesen tranquilos porque ella había logrado capturarlo sin que sufriese daños.
La familia, conmocionada, corrió a ver al animalito y, efectivamente, ¡era Rhino! Dave fue al lugar dónde lo había enterrado y descubrió que había un pequeño agujero, del tamaño justo de un hamster, por el que había salido. Casualmente la vecina, que lo vio despistado, lo recogió para devolverlo a la familia.
¿Qué ocurrió con el hámster?, te estarás preguntando. Si tienes uno, sabrás que estos animales hibernan y cuando esto ocurre, su temperatura corporal baja mucho. Para evitar el desgaste de energía se quedan quietos, como si estuvieran dormidos, hasta que comienza a subir la temperatura del ambiente con la llegada de la primavera y, entonces despierta. En este caso, tal vez al estar bajo tierra en un espacio muy pequeño, el hámster comenzó a acumular calor y se despertó.
Esta historia es muy curiosa, pero no es nada descabellada. Así que si tienes un hámster y te ocurre algo similar, consulta al veterinario antes de enterrarlo, ¡no vaya a ser que esté hibernando y lo entierres!