Las mejores razas para perros de terapia

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Los perros de por sí son perfectos animales de compañía, pero hay algunas raras que tienen algo especial y que son perfectos para terapia. En este caso, estos animales deben cumplir una serie de requisitos para que puedan desarrollar su tarea de forma adecuada. En este caso, a la hora de hablar de perros de terapia, es importante distinguir la función que deben realizar estos animales, ya que son los encargados de ayudar a personas con discapacidades físicas y psíquicas con el objetivo de superar sus limitaciones diarias.

Cualidades que deben cumplir un perro de terapia

Las principales cualidades que deben tener este tipo de animales son:

  • Ser fiable: ha de estar acostumbrado a vivir con el humano, así es más fácil que su comportamiento se adapte a lo que es vivir en sociedad, por lo que será más fiable.
  • Ser predecible: por su entrenamiento y selección, podemos predecir de forma consistente los comportamientos que pueden aparecer en una sesión.
  • Ser adecuado: debe de ser un animal entrenado, preparado y seleccionado para poder disfrutar de las sesiones en distintos ambientes, colectivos…
  • Ser capaz de inspirar confianza: ser un perro que, por su carácter, además de su entrenamiento y preparación, sea capaz de inspirar confianza y de establecer un vínculo con los usuarios con los que trabaja.
  • Ser resiliente: gracias a la selección y entrenamiento previos al trabajo, un perro de terapia tiene mayor capacidad para sobreponerse a estímulos que puedan generar inseguridad y desconfianza.

Una vez se comprueba que están correctamente socializados y encajan con las características necesarias, los educadores expertos en terapias asistidas con perros, empiezan a trabajar con ellos mediante el adiestramiento con refuerzo positivo, orientada a educarlos para las labores que deberán desarrollar en el futuro.

En el caso de formación temprana, es muy importante el trabajo desarrollado en la fase de socialización de los cachorros, de manera que se puedan asegurar unas buenas bases que faciliten el período de formación específica.

La intervención de un profesional, formado en el ámbito y manejo de intervenciones con perros de terapia asistida, será fundamental durante el proceso de aprendizaje, y también a posteriori, cuando desarrollen su trabajo con las personas que los necesiten, velando en todo momento por el bienestar físico y mental de los perros.

Mejores razas de perros para terapia

Veamos a continuación cuales son las mejores razas de perros para terapia.

1. Labrador Retriever: Sociables e inteligentes. Responden con mucha efectividad a las labores de adiestramiento.

2. Golden Retriever: Son muy tranquilos a pesar de su gran tamaño, y gozan de una sensibilidad especial para detectar las emociones, tanto en niños como adultos. Por ese motivo, suelen ser la raza con la que más se trabaja cuando se realizan intervenciones en hospitales, colegios, o residencias de la 3ª edad.

3. King Charles Spaniel: De pequeño tamaño, obediente, y extremadamente cariñoso y sociable. Es ideal para interactuar con aquellos individuos que muestran cierto “miedo” ante los perros de tamaño grande.

No obstante, lo importante a la hora de seleccionar el perro de terapia, no es solo la raza o el tamaño, sino el carácter que muestra cada individuo durante el proceso de selección, entrenamiento y durante las sesiones.

Por último, es importante mencionar un aspecto que puede determinar la elección de una raza u otra. Los perros de terapia suelen actuar en programas y ámbitos de interacción humano animal (hospitales, centros escolares, penitenciarios, geriátricos, etc), de forma puntual o periódica, en pro de unos objetivos seleccionados previamente. De aquí que optar por uno u otro no será lo mismo que si se trata de perros de asistencia, que suelen vivir con la persona a la que ayudan.

La terapia no es únicamente el animal, ya que la función del perro es dar apoyo al profesional socio sanitario durante las sesiones para conseguir los objetivos previamente marcados. Son los especialistas y profesionales de la salud que definen qué diagnóstico, tratamiento y necesidades tiene el paciente: médicos, enfermeros, terapeutas ocupacionales, psicólogos, fisioterapeutas, etc. Cada caso debe ser evaluado individualmente por los expertos, para poder definir si se incluye la terapia con perros y qué ejercicios son los que más beneficiosos para ayudar a la recuperación.