La leishmaniasis es una enfermedad que ha afectado desde siempre a nuestras mascotas y que, hasta hace muy poco, era mortal. Con el paso de los años se han elaborado métodos muy efectivos para luchar contra ella y hoy en día, es difícil que tu mascota se contagie, aunque no imposible.
Se produce por a picadura de un mosquito, normalmente en épocas de calor y en zonas húmedas. Este mosquito inocula unas larvas en tu mascota que afectan a órganos vitales como el corazón, el hígado y los riñones. Lo malo de la enfermedad es que no se aprecia a primera vista hasta que los síntomas no son visibles. Si notas que tu mascota tiene una picadura o ronchita, deberías llevarlo al veterinario para que lo analice, porque un tratamiento rápido puede ayudar a que tu mascota viva más tiempo.
El primero de los síntomas es la pérdida de pelo, sobre todo en la zona de alrededor de los ojos. Si sigue avanzando, notarás que pierde peso aunque siga comiendo igual que antes. También son habituales heridas y escaras en las zonas en las que el perro tiene contacto con el suelo, como pueden ser las patas y la zona del abdomen.
Por fortuna existen collares que reducen al 97% el riesgo de picadura, porque repelen a este parásito. También se ha trabajado durante años en una vacuna para tus mascotas que se ha presentado recientemente con informes favorables. Aunque todavía no se ha extendido mucho su uso, es un remedio muy eficaz. Se administra en tres inyecciones con tres semanas de intervalo entre cada una y después sólo tendrás que vacunarlo con un recordatorio anual.