Los expertos Claudia Fugazza y Ádám Miklósi, pertenecientes a la Universidad Eötvös Loránd de Budapest, no lo podían creer. Es que a pesar de que sus suposiciones en el campo iban en esa dirección, han podido comprobar recientemente que los animales, sobre todo los perros, generan lazos de afecto tales con los seres humanos que incluso pueden llegar a imitar muchas de sus formas y comportamientos.
Lo que sucede es que así como muchas personas tratan a sus perros como si fueran efectivamente sus pares, éstos a su vez responden este trato con una inteligencia y memoria notables para tratarse de una mascota. Ahora, con su investigación publicada en la revista “Animal Cognition”, estos especialistas han querido demostrar cómo nos observan para poder imitarnos.
“La capacidad canina para imitar una acción novedosa tras una dilación, de hasta un minuto, durante el cual el animal es distraído alentándolo a que tome parte en otras actividades, sugiere la presencia de un tipo específico de memoria de largo plazo o ‘retentiva declarativa’, la cual se refiere a memorias que pueden recordarse conscientemente”, explicaron estos investigadores.
Hace no mucho tiempo habíamos informado cómo, mediante otros estudios, se había podido saber que una enorme cantidad de personas en todo el mundo le contaban a sus mascotas cosas que no se animarían a decirle a sus padres, amigos ni parejas. Evidentemente, los perros juegan hoy en día un rol que antes no era ni siquiera imaginable.
Otra curiosidad al respecto es que recientes estudios e informes han señalado que los perros ya no sólo comparten la casa con las personas, sino también sus amistades. Es decir, que cuando un joven va a visitar a un amigo, por poner el ejemplo más clásico, es normal hoy en día, que no vaya sólo sino con su perro, que ya conoce a la otra persona y la trata igual de bien, como si fuera su propia amistad.