Una de las cosas que más nos fascinan de las serpientes, aunque a veces da un poquito de grima, es el proceso de la muda de piel. Esto es muy buena señal, ya que indica que todo va bien y que ha crecido tanto que necesita desprenderse de su anterior «traje».
El proceso dura una semana y durante este tiempo hay varias fases. En ningún caso debes tocar a tu mascota mientras lo hace, porque podrías dañarla. Tienes que dejarla y cuando ya haya pasado este proceso, alimentarla. Si quieres tocarla, debes esperar a que mude la piel por completo y después, cogerla con cuidado. Tras esto, dale de comer, pero nunca al contrario.
Si notas que tu serpiente no come y se le ponen los ojos lechosos, te no asustes, suele ser el comienzo de la muda. Desde ese momento, debes dejarla tranquila, porque podría atacarte. Además, debes mantener la humedad del terrario por encima del 75% para que pueda cambiar bien la piel.
La muda debe ser completa, aunque en ocasiones pueden quedar restos sobre la piel. No debería ser así, y si ocurre, hay que quitárselos con cuidado. Para ello, hay quienes recomiendan que cojamos un recipiente grande y metamos en él una toalla mojada con agua templada. Después, metemos a la serpiente dentro y se tapa el recipiente dejando agujeritos para que respire. Lo metemos así en el terrario, estando a unos 28º y se deja durante unas tres horas. Cuando pase este tiempo, sacamos a la serpiente y la secamos con una toallita, frotando con suavidad en los lugares en los que quedasen escamas, que ahora deberían salir fácilmente.
Si ocurre esto en varias mudas, deberías ir al veterinario porque tu mascota puede tener algún tipo de enfermedad. Pero recuerda: es muy importante que durante el tiempo en el que está cambiando de piel no la toques ni la alimentes.