No sabemos a quién se le ocurrió meter los pies en una bañera llena de peces para que los animalitos le hiciesen un tratamiento de belleza. No tenemos ni idea de cómo se inició, pero lo cierto es que la ictioterapia, que es como se llama este tratamiento, es todo un éxito en las clínicas.
Los peces dan pequeños «bocados» o «besos» y se comen la piel muerta y las impurezas de pies y piernas, renovando así nuestro cuerpo. Es muy bueno para personas que tienen soriasis, pero se ha demostrado que también es un tratamiento beneficioso para el insomnio o la depresión.
Si estás pensando en meter los pies en la pecera que tienes en casa, para un momento. No vale cualquier tipo de pez: sólo puede hacerse con los garra rufa, una especie que proviene de Turquía y puede vivir hasta cinco años fuera de su hábitat natural. Estos peces son conocidos desde hace mucho tiempo por sus propiedades terapéuticas y se conoce popularmente como pez doctor.
Los peces no sufren daño en ningún momento, porque la piel muerta constituye un alimento adecuado para ellos. Además, en los centros especializados le dan comida específica y el agua en el que están tiene filtros y circuitos, de manera que se limpia rápidamente y viven en unas condiciones específicas.
La sensación que sienten quienes se someten a este tratamiento es muy divertida: es como si te hicieran cosquillitas en pies y piernas durante un rato, pero de una manera muy leve, como burbujitas de jacuzzi. Si te animas a hacer este tratamiento pide certificados, porque hay una especie similar a esta que no tiene los mismos efectos e incluso pueden resultar peligrosos.