Aunque a algunas personas les parece algo demasiado estrambótico, lo cierto es que un gran número de dueños de mascotas acuden a peluquerías especializadas en animales para que sus mascotas sean las más bonitas del lugar.
Lo cierto es que la estética canina no es una actividad reciente: desde la antigüedad egipcia hay casos documentados sobre esta actividad. Además, los primeros salones de belleza para perros de los que se tiene constancia datan del siglo XVII. Y es que los nobles y personas adineradas de todas las épocas han querido que sus mascotas, al igual que ellos, luciesen siempre las mejores galas.
Antes de llevar a cabo uno de estos tratamientos tenemos que tener claro que nuestras mascotas deben estar siempre limpias y aseadas y que si queremos acudir a una peluquería debe ser por su bienestar y su higiene, y no porque queramos un perro con mechas rosas y reflejos caoba. A la larga, este tipo de productos pueden dañar la salud de tu mascota, ya que los animales no están acostumbrados a elementos químicos.
Hoy en día, a un módico precio, todos podemos conseguir que nuestro perro sea el mejor peinado del barrio e incluso, con tesón y cuidado diario, presentarlo a concursos de belleza para deslumbrar al jurado. Lo primordial es el aspecto exterior, por lo que podemos buscar en el mercado productos como cepillos, champús, lociones e incluso tintes, pintauñas y lápices para los ojos especiales para perros. Todo un mundo cosmético que hará que nadie quede indiferente ante nuestra mascota.
Sin embargo, lo mejor es ponernos, al menos la primera vez, en manos de profesionales. Ellos sabrán qué tipo de champú y productos son adecuados para la raza que tenemos y también podrán aconsejarnos sobre los cuidados que debemos darle posteriormente. Además de la estética exterior en una peluquería canina realizarán otros cuidados como limpieza de uñas, orejas y glándulas anales, dejando a nuestra mascota completamente aseada.