Seguro que en algún mercadillo en la calle has visto a un hombre que vendía pollitos y patitos (y de ellos los pollitos destacaban porque tenían colores extraños). Creo que más de uno habremos tenido un pollito de colores de esos que se mueren a los tres días (salvo que tengas mano y suerte y se convierta en gallo o en gallina).
Sin embargo, aunque pueda parecer algo hermoso, lo cierto es que colorear a los pollitos con esos colores (rojo, verde, azul, etc.) lo único que hace es matarlo. Para colorearlos se utilizan, además de colorantes vegetales, una sustancia llamada anilina. Esta sustancia es tóxica al ingerirse y al contacto directo con la piel (sobre todo si la tienes varios días ya que lo que hace es cerrar los poros de la piel) de tal manera que mata al pollo lentamente (de ahí que muchos se murieran al día siguiente de comprarlos)).
Sabemos que los pollitos de colores llaman mucho la atención pero lo que vemos es más crueldad que otra cosa porque, por tal de llamar la atención, estamos intoxicando a un animal.
Vía: Amima Blog