La imagen mental la podrás recordar a la perfección. Estás comiendo en la mesa, y tu perro se pone al lado tuyo babeando como para demostrarte que tiene mucho hambre, pero cuando ya ha comido su propia comida, e incluso cuando llega la hora de la merienda o de la cena, él sigue allí desesperado por comer algo. La pregunta es, entonces, ¿por qué pareciera que nuestro perro siempre tiene hambre?.
Pues bien, lo primero que debemos tener en cuenta en este sentido, es que eso que piensas que le sucede sólo a tu mascota, en realidad afecta a muchísimas de ellas. Incluso, la verdad es que el hambre constante de los perros tiene que ver directamente con sus orígenes, pues la mayor parte de las razas tienen puntos en común con los lobos, que buscan sus propios alimentos, y por eso no tienen un hambre “regulado”.
Es decir, que éste mismo instinto de supervivencia lo siguen cargando nuestros perros domésticos, y aunque nosotros no lo sepamos, dentro de ellos es como que existe una pequeña voz que les dice que tienen que comer todo lo posible, pues no saben si al otro día efectivamente tendrán comida o no. Por eso, no importa cuánto le hayas dado de comer en el día, es posible que tu perro esté allí, firme junto a ti, cada vez que comas algo.
¿Y cómo alimentarlo bien?
Pues por muy tierna que sea la cara que te ponga siempre que tienes comida en la mano, la clave para que se alimente del modo en el que debe hacerlo, es que le des de comer su propio alimento balanceado en las cantidades necesarias, y que no te dejes llevar por sus intereses. De esta forma, no le des comida de ningún tipo por más que te la pida.
Los kilos, como los años
Seguro que además has escuchado hablar de eso que se dice que los años de los perros pasan más rápidamente que los de los humanos. Pues con los kilos debes tener en cuenta una medida más o menos parecida, según la cual cada kilo de sobrepeso se debe contabilizar por siete de los adultos, así que ya tienes una nueva excusa para cuidarlos.