Cuidado con las orugas procesionarias

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Oruga de Procesionaria3Aunque mucha gente no lo sabe, las mascotas que viven en zonas con pinos pueden estar en grave peligro si no se los controla. Y es que entre marzo y abril, la oruga procesionaria inicia un ritual de transición en el que bajan de los nidos y se desplazan hasta otros lugares. Dependiendo del clima, en algunos lugares ocurrirá antes, por ejemplo, en Sevilla ya se están viendo algunos de estos ejemplares.

Estas orugas son fácilmente reconocibles, ya que su cuerpo está recubierto por pelitos de color negro, blanco y naranja. Es común verlas en fila india, formando una «procesión» que dura unas dos o tres semanas, hasta que llegan a su destino. Este viaje suele acontecer cuando comienzan a subir las temperaturas y llegan a los diez grados.

El peligro de estos animales reside en que sus pelos contienen un aguijón que se clava rápidamente en la piel y suelta un veneno que es muy peligroso para los animales. En los humanos produce urticaria y, si eres propenso a las alergia pueden causarte graves consecuencias, como inflamación de los conductos e incluso asfixia.

En los perros, este veneno tiene efectos muy nocivos: la zona que haya entrado en contacto con los pelos de la oruga – generalmente el morro y la lengua – se hinchan y ésta última tiende a necrosarse. Tanto las orugas como los nidos son muy peligrosos. Si no se lleva al animal a tiempo al veterinario puede llegar a morir. En los mejores casos, los animales superan este episodio y tan sólo pierden un pequeño cacho de lengua, con lo que vuelven a hacer una vida normal.

Si tienes la sospecha de que tu mascota ha podido comerse uno de estos animales, llévalo inmediatamente al veterinario para que le administren la medicación correcta. Para prevenirlo, evita las zonas con pinos en esas épocas del año y, sobre todo, vigílalos muy de cerca.