Desde el momento en que traspasa las puertas del hogar, la mascota se convierte en uno más de la familia. Para los pequeños en una fuente de socialización y el beneficio máximo es la interacción que se produce con ellos. Por eso la importancia de la edad del niño y consultarlo previamente con el veterinario y el pediatra.
Si el niño o los niños son muy pequeños, quizá no puedan tener una responsabilidad absoluta respecto del animal, pero sí entenderán que es integrante de su familia, que lo pueden acariciar y compartir una infinidad de situaciones a su lado. A medida que crece el cachorro comenzará su cuidado habrá que:
• Jugar.
• Alimentarlo a su mascota.
• Higienizarla.
• Cepillarla.
• Mimarla.
• Aprender a ponerle límites y sabrá cuáles son los propios.
Tener una mascota es una responsabilidad; por eso, antes de tenerla hay que consultar con el veterinario para saber qué tipo de animal se puede adquirir, de acuerdo al lugar y al tiempo del que se dispone, además de conocer las patologías posibles o cuidados que pueden llegara requerir.
Las pautas fundamentales a tener en cuenta, a fin de lograr una buena convivencia son:
• Espacio: todas las especies necesitan un lugar físico adecuado para poder crecer saludablemente.
• Tiempo: las mascotas sólo tienen a sus dueños. Asimismo, los miembros de la familia deben ser concientes de que cuando vuelven del trabajo o escuela, tienen que dedicarle tiempo a la mascota.
• Higiene: hay que propiciarle un buen, ámbito para su desarrollo, mantenerla limpia, darle todas las vacunas y alimentarla.
• Dinero: para que la mascota pueda convivir con los chicos y crecer dentro del seno familiar necesitará vacunas, alimentos específicos y cuidados que vana demandar un capital determinado.