Uno de los problemas más grandes que nos podemos encontrar con las mascotas es el temor al veterinario. Yo lo comparo con lo que nos pasa a muchas personas con el dentista: tenemos que ir cada cierto tiempo, pero le tenemos mucho miedo – a veces inconsciente -. Así que lo mejor que puedes hacer, cuando te compres una nueva mascota, es acostumbrarlo desde pequeñito a que no le va a pasar nada. De esta forma, cuando tengas que llevarlo, tu animal de compañía no lo tomará como algo malo y podrás ir sin que se sienta violento.
Para ello, lo mejor es que la primera visita siempre sea agradable. Puedes hablar con el veterinario y que en la primera revisión no le ponga vacunas, así no tendrá un primer recuerdo traumático del sitio. Ve siempre tranquilo – los perros notan el nerviosismo de las personas – y prémialo cuando acabe la visita. Así asociará este estímulo positivo a la experiencia de ir al veterinario.
Haz que se lo tome como un paseo, o como un juego. Y si tienes que llevarlo en coche, añade alguno de sus juguetes o mantas favoritas en el transportín, así se lo pasará bien durante el viaje y no se sentirá raro. Con el paso del tiempo verás como tu mascota cada vez va más contenta al veterinario e incluso, si llega a reconocer la palabra, se pone contenta.
Como ves, es muy fácil que le pierdan el miedo, aunque dependiendo de la personalidad de tu mascota, puedes tardar un poco más en adiestrarla. Lo único que tienes que tener es mucha paciencia y mimos.