Vigilar función auditiva, clave para el bienestar de nuestras mascotas

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Siempre tendemos a dar por hecho que los animales tienen una serie de habilidad sensoriales específicas, como el olfato en los perros o el equilibrio en los gatos. Esto hace que pongamos el foco en ellas, pero no podemos dejar de lado a los otros sentidos, como es el caso del oído, fundamental para cualquier animal. Por medio de él, nuestras mascotas son capaces de captar ciertas ondas con una intensidad insignificantes para los humanos. No obstante, nuestros amigos pueden sufrir ciertos problemas relacionados con este sentido, como es la sordera congénita.

Mediante la prueba de BAER, es posible detectar la presencia de este tipo de afecciones auditivas en las mascotas.  Se trata de una prueba de carácter diagnóstico que detecta la actividad eléctrica en la cóclea y las vías auditivas en el cerebro, de la misma manera que un electrocardiograma detecta la actividad eléctrica del corazón. En este sentido, se recoge la actividad eléctrica que hay en las vías que llevan la información auditiva del oído al cerebro mediante la introducción de un auricular en el animal, que emite unos sonidos a determinados decibelios. Esto se traduce en unas lecturas de voltaje que se recogen en las gráficas del aparato y, en función de los valores obtenidos de esta prueba, se puede determinar si existe una sordera congénita unilateral, bilateral o si el sistema de audición funciona de manera correcta. Aunque se trata de una prueba indolora, se suele hacer con sedación para evitar interferencia de la actividad del animal y evitar que los resultados puedan verse alterados.

Los gatos y perros de manto blanco y ojos claros de determinadas razas son más propensos a sufrir sordera congénita

Existen ciertas predisposiciones genéticasa tener en cuenta a la hora de padecer de sordera congénita en perros y gatos. Muchas razas de perros y gatos son más susceptibles a causas hereditarias de sordera, siendo las razas de manto blanco o de ojos claros las más predispuestas. Por ejemplo, en el caso de los perros los Bóxer, Dálmatas y Bullterrier o los Bosques de Noruega y Maine Coon, en el caso de los gatos. Asimismo, es conveniente conocer a qué edad realizar esta prueba diagnóstica a nuestros animales para conocer si presentan algún déficit auditivo y cuál es su grado, siendo interesante hacerlo a partir de las 6 semanas en los canes y a partir de las 8 semanas en los felinos.